Cómo regresar a clases motivados

Las vacaciones de verano van terminando y el regreso a clases tiene para los chicos diferentes significados, tanto emocionalmente agradables como negativas. Por ello, se sugiere que a este proceso se sume el apoyo familiar; y si el caso lo requiere, el apoyo terapéutico, ya sea con acompañamiento psicopedagógico o psicológico clínico, señaló Carolina Ortiz, psicopedagoga del Servicio de Psicología del Hospital Central del Instituto de Previsión Social.

El regreso a clases, tras las vacaciones, también suele ser un suceso relevante para los niños. Generalmente hay expectación y ansiedad por el reencuentro con los compañeros, los útiles escolares nuevos y por el desafío que implica comenzar otro año escolar. Sin embargo, en algunos casos estas emociones se ven acompañadas de angustia, miedo y/o estrés, debido a diversos motivos. Esto puede llevar a los niños a desarrollar síntomas o quejas físicas, entre los cuales se encuentran con mayor frecuencia: malestares estomacales, diarreas, vómitos y dolores de cabeza.

Es normal que los niños puedan sentir temor en su primer día de clases. Cuando el niño va por primera vez al colegio, el miedo puede ser absoluto, ya que todo es nuevo y extraño. Los compañeros, los profesores y el colegio en sí son personajes y espacios desconocidos. A pesar de haber estado en el jardín, el niño puede no saber exactamente lo que significa ir al colegio, pudiendo incluso sentir temor de ser abandonado en este nuevo lugar por sus padres. Por esta razón, la actitud de los padres al respecto es crucial para su adaptación a este escenario.

Otro motivo para sentir angustia o miedo, tanto en niños como adolescentes, es el reencuentro con aquellos compañeros que no caen bien o con los que hubo conflictos durante el año anterior.

Asimismo, el temor a las pruebas, la aversión al estudio o la sobreexigencia académica en lo que respecta a la disciplina o a la presión ejercida, tanto por el colegio como por los padres, pueden hacer que los niños y adolescentes se orienten negativamente hacia el regreso a clases.

Sea cual sea la situación que lleve a tener emociones de este tipo, es importante saber cómo manejarlas para que la vuelta a clases tras las vacaciones sea lo menos traumática y lo más agradable posible.

En primer lugar, la profesional Carolina Ortiz recomienda que, durante los días previos, comiencen a retomarse poco a poco los horarios que se deberán cumplir durante el año escolar; tanto los de despertar y dormir como las horas de alimentación, estudio y ocio.

Además, sugiere conversar con los hijos acerca del regreso a clases e indagar sobre las expectativas ante esta situación. Es de vital importancia plantearlo como algo positivo y entretenido y preguntarles cómo se sienten al respecto. Asimismo, es importante permitirles expresar sus expectativas y aprehensiones, orientándolas hacia una visión tranquilizadora, sin desconformarlos y con mucho respeto.

Además de revisar y marcar con ellos sus útiles escolares, enseñándoles a responsabilizarse por sus cosas, sin por ello dejar de ser generosos cuando así lo deseen, se debe establecer un cronograma de actividades: horario de tareas y horario de estudio.

También, determinar un espacio en su habitación para poner un calendario, que puede ser elaborado en conjunto entre padres e hijos para que vayan anotando las tareas y pruebas que se les dan. Esto servirá muchísimo para que el niño vaya aprendiendo a organizar sus tiempos.

Es muy importante que desde pequeños aprendan a hacerse cargo de ciertas cosas y vayan desarrollando autonomía.

Para el regreso a clases se recomienda, además, dejar disponible un tiempo suficiente para que los niños tomen un buen desayuno, idealmente sentados a la mesa y en familia (cuando esto sea posible). Es aconsejable facilitar una adecuada nutrición a través de colaciones naturales y saludables.

Desde el primer día del regreso a clases, los padres deben estar atentos a cualquier cambio de conducta o actitud, ya que esto puede evidenciar problemas o conflictos personales que se están suscitando en el colegio. En este sentido, cabe señalar la importancia de darles la confianza necesaria para que ellos expresen lo que les pasa, evitando:

* Las críticas y tomando siempre en cuenta que sus problemas son para ellos tan importantes como para nosotros son los nuestros.

* Evitar las comparaciones; ejemplo: tu hermano lo habría hecho mejor, o tu hermano siempre hizo las cosas bien.

Finalmente, es elemental mantener durante el año la disciplina, vigilar los síntomas que puedan estar indicando problemas, conversar con ellos acerca de las materias, los compañeros y profesores, ayudarlos y orientarlos en lo que necesiten, estimularlos y felicitarlos frente a sus éxitos y ayudarlos a corregir sus errores para que aprendan de ellos.

 

 

Fuente: Instituto de Previsión Social / Fotos: Istock